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  • Renaciendo…



    Llevo mucho tiempo sin aparecer por aquí, los últimos meses donde más he compartido sobre Ene amatxo y sobre mí ha sido en redes sociales; Facebook, Instagram y actualmente los estados de whatsapp. Por ello si no me sigues por esos canales es normal que sepas poco de lo que Ene amatxo es a día de hoy…

    Por ello he decidido retomar este espacio porque aquí es donde comenzó todo… Ene amatxo surgió de mi necesidad de informarme y de compartir con el mundo a través de esta página (que comenzó siendo un blog) todo aquello que considereba importante a la hora de maternar a nuestras criaturas… En este retomar siento que vengo para renacer y que después de 6 años trabajando con familias se vienen cambios… Si te apetece ser parte de esta nueva versión de Eneritz y en consecuencia de Ene amatxo, aquí estoy…


    Miércoles 23 de noviembre de 2023, tras 24 horas sin moverme por el cateterismo que me hicieron (cuando digo que la vida nos pone las señales ahí para que las escuchemos lo siento claro. El mensaje para mí siento que es reducir marchas hasta parar y como yo no quiero parar, pues toma una intervención donde tengo que estar tumbada boca arriba 24 horas sin moverme… primera vez en mi vida que he meado en una chata…jajajajja) pues eso que estaba yo en mi «desayuno con diamantes» compartiendo por whatsapp el placer de estar en un lugar con pulserita de «todo incluido» con mi querida @nereagaraizar (lo de la comida del hospi, lo dejo para otro post xq tiene tela que por ejemplo la merienda sea café con galletas… enserio? En un hospital bombazo de azúcar? En fin…). Pues eso que pasé una buena noche, la intervención fue bien y simplemente estaba esperando a lo que ya intuía que me dirían los médicos, si lo que podruce mi dolor no era una fístula, pues era un ependimoma…

    Entonces llegan 2 médicos y 2 residentes y me dicen que todo ha ido bien, a lo que yo respondo «¿entonces tengo el tumor?» y su respuesta es que si… tras varias preguntas que les hago el neurocirujano se va con un «te derivamos a la unidad del dolor y por lo demás vida NORMAL». Llevo varios días con esa frase en la cabeza… soy consciente que es una frase hecha, pero ¿qué es vida normal? Hay tantos tipos de vidas…🤷🏻‍♀️

    A día de hoy con este dolor y el colocón que llevo de las pastillas yo no puedo hacer MI vida normal… xq mi vida es un no parar de andar de un lado para otro, de dinamizar sesiones, acompañar a personas en sus procesos… que podría hacerlo sin mi energía particular, pues si, pero no quiero… por ello es por lo que algunas de las cosas que estaba haciendo hasta ahora dejo de hacerlas…

    Os cuento todo esto xq Ene amatxo soy yo, es lo bueno de ser mi propia jefa, que aquí cuento lo que me sale del mismísimo coño… decirte que no voy a centrar mis posts en mi enfermedad porque soy más de centrarme en la salud, pero que voy a permitirme seguir hablando de lo que me brota que para eso es mi página, si no te gusta, gracias por acompañarme hasta aquí y que vaya bonito.😊😘

    En resumen que retomo algunos talleres y que me guardo el comodín de la llamada para poder suspender en el mismo día lo que sea si no me siento en condiciones para ofrecer un servicio de calidad…

    Dicho esto quiero dejarle claro al universo, al destino, a la Diosa o a quien sea que teje los hilos que si de por sí soy una entusiasmada de la vida, pues con este bombazo mis ganas de vivir SANA se han elevado a la enésima potencia… Asique ahora más que nunca a vivir el PRESENTE conscientemente. 🤘🏻🤘🏻🤘🏻🤘🏻

    Seguimoooooos🌱🌻

  • ¿Qué quiero en mi vida este curso?

    ¿Qué quiero en mi vida este curso?

    El otro día compartía un video sobre cómo el forrar los libros de la ikas de Ekhi estaba siendo una «tortura» para mí. Hay cosas que hacemos por incercia, por costumbre, porque «siempre se ha hecho así» y cuando nos paramos a pensar en el por qué de hacer eso que no nos gusta realmente no le encontramos el sentido.

    El tema está en que muchas veces no nos paramos a pensar en QUÉ QUIERO EN MI VIDA. Vivimos metidas en esa rueda de hámster de preparar comida, lavadoras, trabajo fuera de casa, quedadas, compromisos, celebraciones…

    Este mes de Septiembre una de mis prioridades está siendo esta, PARARME a ver qué quiero y que no quiero en mi vida y en base a ello ENFOCARME en mis propósitos.

    Este viernes estaba en el banco abriendo una nueva cuenta de negocios para Ene amatxo, estuve más de media hora entre una cosa y otra y cuando miré la hora eran las once y once, fui hacer una captura de pantalla y el resultado fue este, 11:11 y once segundos. La mágia sucede a cada instante, amo la vida. 😍 Para quienes no sepáis de numerología el 1 significa COMIENZOS y en este caso viene repetido 6 veces asique comienzos multiplicados!!!jejejeje.

    Esta noche tenemos luna llena, hoy 21 de Septiembre de 2021 es un buen momento para pararte, conectar contigo, salir a la ventana y contarle a la luna aquello que deseas que suceda en tu vida (aunque haya nubes dont worry ella siempre está ahí, es como el sol, a pesar de que no lo podamos ver cada día nos calienta e ilumina.☀️☀️).

    ¿QUÉ QUIERO EN MI VIDA? Toma pregunta… repite la 3 veces para ti y deja que suceda la magia.

    Feliz noche de luna llena, salgamos a aullar nuestros sueños.

    #auuuuuuuuu #lunallena #propósitos #comienzodecurso

  • 21/01/2021 Nuevos comienzoooooooooooos ¿Te vienes?

    ¡¡¡Sigo vivaaaaaaaaaa!!! Soy consciente de que hace más de un año que no escribo ningún post por aquí, el motivo es sencillo lo estoy haciendo más en redes, asique si quieres leer mis reflexiones, vivencias y pedradas varias puedes seguirme en Facebook pinchando aquí o en Instagram pinchando aquí

    Espero que pese a la locura pandémica en la que estamos inmersas en tu día a día haya ratitos (o ratazos 😉 ) de buena vibra y disfrute. Si no es así te mando un apapacho enorme y deseo que pronto pase ese malestar.

    Hoy vengo a contarte dos cosas, por un lado para comentarte que en Kaboo seguimos con los talleres cumpliendo con las medidas de seguridad de higiene necesarias. Por lo que si crees que alguna de las siguientes sesiones es de tu interés o conoces a alguien a quien le pudiera interesar es momento de reservar plaza a través de whatsapp 660202438 porque en las sesiones de Enero he colgado el cartel de SOLD OUT en todas ellas!!!! 🙂 #graciasinfinitas

    – Lactancia materna
    – Alimentación complementaria autorregulada (BLW)
    – Pañales de tela
    – Porteo seguro- Parto- Sueño e higiene infantil- Movimiento libre y estimulación temprana- Masaje infantil (¡¡¡Comenzamos este jueves 28 de Enero en grupo de tarde!!!)

    Por otro lado, este curso me he embarcado en una nueva aventura emprendiendo camino con Berta (Gu gara psicología) y Nere (Uneak fotografía) creando Abasabanga un proyecto de mujeres para mujeres. 🙂

    Este lunes 25 de Enero comenzamos un nuevo grupo de Juntas en el postparto por lo que si eres amatxu de un/a txiki menor de un año esta actividad es para tiiiiiiiiiii!!! En esta imagen verás toda la información.

    21/01/2021 número uno por doquier… ¡¡¡Comienzos!!!
    Nuevo año y nuevos comienzos…
    Allá vamoooooooooooooooos.

  • #24meses24familias Mi embarazo vegano

    Y con este 18 de Diciembre pongo fin a otro año más compartido con diferentes familias en este blog. Como habéis podido comprobar llevo los dos últimos años publicando muy poquito, y es que la horas del día dan para lo que dan… De cara al 2020 estoy cocinando algo en mi cerebro, veré cómo materializarlo para que sea algo real. 🙂

    Como broche de oro a este #24meses24familias, os traigo la vivencia de Leire una amatxu que conocí casi casi en los comienzos de Ene amatxo. Yo no estaba muy puesta en la alimentación vegana (cada día voy conociendo más ideas y maneras de entender la alimentación y la vida en general) y ella me aportó su saber e intercambiamos diferentes whatsapps. La vida ha hecho que nuestros caminos vuelvan a juntarse en otro espacio y de otra manera y tengo claro que no es algo casual. Ya sabéis eso de que las familias las crian y ellas se juntan. 😛 Llevo un tiempo queriendo poner consciencia plena en aquello que meto en mi cuerpo y valorando la idea de dejar de comer animales, de momento lo que estoy haciendo es reducir el consumo, paso a paso. Por ello tengo claro que el post de Leire es como otro empujoncito más en el camino de ser coherente con aquello que siento/pienso. La imagen que acompaña el post es clave, forma parte de mi nueva visión de la vida y veo claramente una familia, como la tuya o la mía, veo AMOR, muuuucho amor. 🙂

    Mila esker Leire por poner palabras y compartir tu vivencia, y sobretodo ESKERRIK ASKO por seguir adelante con aquello que sientes/crees pese a los comentarios del entorno y la presión social. Al pensar en tí, viene a mi una de mis frases favoritas: «sólo los peces muertos nadan a favor de la corriente». Sigue nadando cual salmón rio arriba. 😉 Muuuuuuuuuuuak

    Soy Leire, amatxu desde hace 3 años de Lea, y ¡¡soy vegana!!

    Eneritz me propuso hace un tiempo escribir para 12 meses 12 familias… y yo pensé; si no tengo nada qué contar… además lo de escribir no es lo mío. He tardado en escribir estas pocas líneas, pero ¡¡aquí van!! eskerrik asko eneritz!! por pensar en mí y perdón por la tardanza…

    ¡¡¡¡Halaaaaaaaa!!!! ¡¡¡¡Estoy embarazada…!!!!

    Si ya antes de estarlo toda la población ponía en duda mi alimentación. Sí… sí… tal cual como lo lees, si eres vegana todas las personas que te rodean se vuelven expertas en nutrición… pues imaginaros estando embarazada…

    La molestia más frecuente que padecen las embarazadas veganas probablemente no sean las náuseas del primer trimestre, que por cierto, yo no tuve… sino el cuestionamiento constante por parte de familiares, amigxs y profesionales sanitarios.

    Comienza el habitual periplo familiar de introducirte a la dieta omnivora con palabras adornadas para evitar conflictos. Aparecen palabras como RESPONSABILIDAD (con y sin IRRE), PIENSA EN TU BEBE, ES LO MEJOR…etc.

    Con lo cual una actúa como quinceañera y se aferra a sus ideas revolucionarias de vegetales, paz, amor y respeto por todos los animales.

    Jamás me he planteado abandonar mi veganismo… ¿por qué debería hacerlo al quedarme embarazada??

    En fín, comenzó mi aventura de ser madre; el inicio de un sin fin de lecturas, investigaciones, conversaciones, etc

    Y también comenzaron las preocupaciones y la incertidumbre; ¿lo sabré hacer? ¿saldrá todo bien? ¿seré una “buena madre”?.

    Llegó la primera visita a la matrona: además de un montón de fechas y citas que en principio me resultaron abrumadoras… ¡¡nunca antes había hecho tantas veces pis en un bote en tan pocos meses!! También me facilita un papel con los alimentos no recomendados: uy pues fuimos tachando uno por uno, ya que yo no me alimento con ninguno de ellos;

    • leche cruda
    • quesos sin pasteurizar
    • algún pescado
    • carnes poco hechas

    Para mi sorpresa, ¡¡¡la matrona no me juzga!!! por una vez me encuentro con personal sanitario que no critica mi alimentación.

    No puedo decir lo mismo de mi ginecóloga, con ella tuve esa sensación de culpa… parece ser que a las ginecólogas con cara de mamífera, no les gustan las mujeres embarazadas veganas…

    Y es que no lo digo yo, una dieta vegana bien planificada, es perfectamente segura en el embarazo, como así reconocen la Academia Americana de Nutrición y otras asociaciones sanitarias; y además puede aportar beneficios concretos, como disminuir el riesgo de preeclampsia y de diabetes.

    Por favor, personal sanitario, ¡¡actualícense antes de transmitir miedo a las mujeres embarazadas veganas y vegetarianas!!

    Las mujeres embarazadas veganas, necesitamos los mismos suplementos que el resto de las embarazadas, a excepción del suplemento de vitamina b12.

    Yo tuve un embarazo completamente normal, con analíticas normales, sin ninguna carencia, sin nauseas, sin reflujos, no cogí demasiado peso… menos de 10 kilos y eso que comía bien bien… sobre todo al final, que no tenía más que hambre y ganas de descansar y dormir.

    En cuanto a mi alimentación no distó mucho de la alimentación de cualquier otra gestante: frutas, verduras, legumbres, cereales, hidratos, frutos secos…

    ¡¡¡Os juro que las comehierbas no solo comemos lechuga!!!

    Lea nació sana sana, con peso normal, y así sigue casi tres años después. 🙂

    Han sido casi 3 años juntas, de aprendizaje, intensos, de momentos duros… de agotamiento, de abrazos, de besos, de risas, de lágrimas, de teta, de más teta… de vivir, de vivir sin prisa, de disfrutar. ¡¡Tres años potentes!! Tres años de AMOR.

    Seguimos disfrutando de la teta, de dormir juntas, muy juntas y comenzando una nueva etapa para ambas, ella en Barraskilo y yo el final de mi excedencia y vuelta al trabajo remunerado.

    Mila esker gure pintxi!! Por regalarme tus tres primeros años!! te quiero!! te adoro almendrita!!!!

    Mención especial a su aita, sin él no hubiesen sido posible estos tres años.

    ¡¡Te superamamos aitaaaa!!

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  • #24meses24familias Cuando me abro a aprender de mi hijo…

    El año va llegando a su fin y con él llegan los últimos coletazos de este 24meses24familias. La historia que hoy se cuenta en este blog es la de una familia que están viviendo esta aventura de una manera muy consciente y al mismo tiempo disfrutando de cada segundo, y a mi esto me parece lo más. 🙂

    Iban es otro de esos aitas que Ene amatxo ha puesto en mi camino, con motivo del segundo embarazo de su pareja acudieron a la sesión sobre Sabemos parir y escucharle hablar ese día sobre cómo había vivido él el primer parto de su mujer me pareció algo muy potente… Poco a poco los hombres se van abriendo más a compartir sus sentires desde las entrañas y a mi me parece mágico que podamos hablar desde el tú a tú y desde lo que sentimos dentro. Os dejo con sus palabras y con lo que él está aprendiendo al ser aita. MILA ESKER IBAN!!! Feliz comienzo de ser 4. 😉

    Después de cuarenta semanas llegó el momento. Por fin salimos del hospital con el bebé. Desde el principio te das cuenta de cosas en las que hasta entonces no habías reparado, es más, que ni te habías cuestionado nunca, por ejemplo la falta de respeto de la gente/sociedad con respecto tanto a les niñes o a las madres/padres.

    Con respecto a lo que ocurre con les niñes, me parece algo espectacular. Todo el mundo quiere tocarles, besarles, acariciarles la cara…aunque sean personas desconocidas. Lo peor es que nadie se pregunta si les apetece o no. A nuestro hijo, una conocida, llegó a despertarle porque, palabras textuales: “Tiene mucho tiempo para dormir y no pasa nada”. La gente no se pone para nada a pensar en lo que hace, y le da lo mismo qué haya tocado previamente con esas manos, si ha fumado o no, lo que ha comido o bebido….

    Con respecto a las madres, ella también reciben infinidad de faltas de respeto, por un lado por su papel como madres y además se suma la de ser mujeres. Los padres, en este caso estamos sometidos a la falta de respeto de ser padres, aunque no a la de ser hombres. A las familias todo el mundo nos da su opinión, nos importe o no, se la hayamos pedido o no, conozcamos a la persona o no. Todo el mundo opina, que si “se acostumbra a estar en brazos”, que si “hay que dejarle llorar”, que si “tiene que dormir en su cuarto”… Según va siendo más mayor el/la txiki es peor….

    Una de las mejores decisiones que hemos tomado con respecto a la crianza de nuestro
    hijo ha sido la de aplicar la crianza respetuosa y el movimiento libre, aunque suponga, en la mayoría de los casos, ir a contracorriente. La verdad, es que al principio, sobre todo con la comida, ya que hicimos BLW, le solía decir a mi pareja que perdía años de vida con esto (no todo es maravilloso y sencillo desde el comienzo), pero visto a posteriori, he de decir que fue una gran lección la que me dio nuestro hijo. Tengo que reconocer que los prejuicios inicialmente podían conmigo, pero rápidamente el niño se encargo de quitármelos. Una vez pasada esta primera etapa todo fue mucho más fácil para mí. Yo nunca había pensado en la educación de un/a txiki. De hecho nunca me
    había planteado la paternidad de una manera u otra, pero tengo que decir, que tener a mi lado una pareja con las cosas tan claras y que me ayudo tanto a entenderlo fue clave para mí para poder utilizar estas herramientas. Una vez que lo tuve claro, repito, gracias a la inestimable ayuda de mi pareja y de las lecciones de mi hijo, todo fue mucho más fácil.

    Desde entonces me he dedicado a disfrutar de mi paternidad responsable y a la educación, pero no la de mi hijo, sino la mía propia, con las lecciones que a diario me da él. He tenido que aprender a lidiar con la frustración, la mía no la suya; con los cabreos, los míos no los suyos y con las faltas de respeto, las mías, no las suyas, y la verdad es que esta siendo una experiencia muy enriquecedora y muy positiva.

    Mucha gente dice que tener un/a hije no le cambia la vida, o que no quiere cambiarla. Yo he elegido cambiar mi vida para acomodarla a las necesidades de mi hijo, y tengo que reconocer que me he hecho mucho más egoísta, porque únicamente quiero estar con él, y pretendo yo integrarme en su vida de la mejor forma posible, no que él se integre en la mía sin que me suponga mucho cambio.

    Ahora estamos esperando una segunda criatura, y aunque sabemos que va a ser muy duro estamos todes súper ilusionades, y yo preparado para aprender de ella, y seguir aprendiendo de su hermano.

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  • #24meses24familias El apego seguro me cambió como padre

    El año va llegando a su fin… pero aquí seguimos con esta aventura de compartir sentires y vivencias de diferentes familias. Como ya sabéis este año además de amatxus también hay textos de aitatxus. Hoy os traigo a Pablo, otra de esas personas que los talleres en Kaboo trajo a mi vida. Recuerdo su cara en varios momentos de mis charlas, era una mezcla de «esta tia está flipada» y «joder cuánta razón tiene» jejejejeje. Para mi ha sido un lujazo poder acompañarles en esta aventura de ser familia. Pablo y Judith son de esas personas que cuando las veo pienso «qué afortunado es Unai de tener un aita y una amatxu así». Lo que más me ha gustado de este texto es la capacidad de Pablo para no enjuiciar lo que hicieron con él y al mismo tiempo ser capaz de ver sus sombras y obrar en consecuencia para poner algo de luz e iluminar el camino de su txiki. GRACIAS, GRACIAS y mil GRACIAS por ser capaz de ver más allá de lo que hace la mayoría y no sólo eso sino que optar por salirse del rebaño haya sido vuestra opción. Os deseo lo mejor familia, y que yo lo vea. Un gustazo compartir camino. 🙂

    Antes de que naciera Unai, yo nunca había cogido un/a bebé. Nunca había sentido el impulso de acercarme al mundo de les niñes, y menos aún de les recién nacides. Nunca me había parado a pensar en cómo influimos las personas adultas en la visión del mundo que está formando alguien que aún no conoce dicho mundo. Nunca me había visualizado a mí mismo como padre, no sabía qué cojones iba a pasar y, a medida que la tripa de mi pareja crecía, este pensamiento se repetía en voz cada vez más alta.

    Mi hijo nació y, armado con toda la alegría que pude, no tuve más remedio que enfrentarme a estos miedos y ponerle su primer pañal del revés, poniendo cara de que todo estaba controlado.

    Ahora que Unai tiene un año y medio, y puedo ver esa etapa con un poco más de distancia, me doy cuenta de que algunos de mis temores eran debidos a mi falta de experiencia en el terreno de la paternidad, pero había algo que me agobiaba aún más y que en ese momento no supe identificar. Me refiero a la falta de experiencia en el terreno emocional.

    Creo que muchas personas de mi generación sufrimos un poco de analfabetismo emocional, que es una herencia que tenemos que luchar por erradicar por el bien de les peques. Sobre todo los maromos a los que la sociedad nos exige ser duros y no pensar en cosas que nos hagan daño en el corazoncito…así tenemos la sociedad que tenemos…

    El nacimiento de mi hijo me puso delante de un espejo que me hacía plantearme cosas que nunca me había planteado. Como digo, nunca antes había sentido interés por la crianza, lo que a su vez hacía que no me hubiera parado a pensar en la mía propia. ¿Cómo lo hicieron mi madre y mi padre conmigo? ¿Vi a Espinete demasiadas horas mientras comía demasiadas palmeras de chocolate?…Supongo que mi madre no leería ni se informaría tanto como hacemos nosotres (mi padre seguro que no) ¿Lo hicieron peor entonces?

    Está claro que la gran mayoría de nuestra familia nos quería y nos dieron amor de la forma que supieron, de la forma que entonces se hacía. Sería injusto decir que no lo hicieron bien. La vida y la sociedad evolucionan, y no se puede culpar a las generaciones anteriores desde nuestra perspectiva actual.

    Nuestra generación cada vez conoce más, hay más información al alcance de quien la quiera utilizar. Tenemos más herramientas para ser “buenos padres” y más látigos con los que podernos fustigar. Nos esforzamos, nos exigimos, tratamos de alcanzar la perfección y a veces nos frustramos. Hay demasiado ruido que nos impide escuchar a les peques de la casa, es más importante la situación laboral, su conciliación, aspectos domésticos, sociedad que nos presiona, familia y amistades que nos juzgan…

    Sobre muchos de estos factores externos, en ocasiones tenemos una capacidad de actuación muy reducida. Pero sea cual sea la cantidad de tiempo que podamos pasar con les peques, mi consejo es que carguemos cada momento con la mayor cantidad de contacto posible.

    Hay una cosa en la que creo que es crucial que sigamos avanzando. La falta de experiencia en el terreno emocional de muchas y, sobre todo, muchos de nosotros, se fragua en una sociedad que no escuchaba a sus niñes. No se preocupaba por lo que opinaran o sintieran en la mayoría de casos. Creo que es ahí donde de verdad debemos esforzarnos como padres y madres.

    En este aspecto, creo que he encontrado un concepto que me ayuda a trabajar en esa dirección y hace que viva una paternidad mucho más feliz. Cada día veo reflejado en mi hijo lo bien que funciona. El apego seguro. Nunca me había parado a pensar en esa palabra. Creo que mi madre y mi padre tampoco. Eso no quiere decir que yo no tuviera afecto de txiki, pero sinceramente creo que nuestra sociedad no valora suficientemente esta palabra, a la que habría que ponerle un monumento en cada plaza.

    En mi caso, cada vez que recuerdo mi infancia y la de mis hermanas viendo fotos, me siento feliz por haber podido criar a mi hijo viéndole dormir a centímetros de mi cara gracias al colecho y sentir como se sincronizan nuestras respiraciones hasta que se duerme en la mochila de porteo. Vaya por delante que la opción cuna y carro están bien siempre y cuando tanto los niños y niñas como los padres y madres se sientan a gusto con ello. A lo que me refiero es a que no hace tantos años que sólo existía una opción.

    Ahora que Unai acaba de cumplir un año y medio y sus destrezas para desplazarse, correr y escalar crecen por segundos, me pregunto cómo podían usar con nosotres aquellos parques/jaulas que reducían nuestro movimiento al de una vaca en un corral. Espero de verdad que sigamos evolucionando hasta que nuestros errores retumben también en la visión de la sociedad de dentro de unos años. Espero que aprendamos a ver el placer de leer un cuento con nuestres hijes en el regazo en vez de ponerles una pantalla para que no nos den la turra.

    Por último, hay una foto que quiero compartir con vosotros y vosotras, ya que me parece que ilustra a la perfección todo lo que os acabo de contar. Se me puede ver a mí, recién nacido junto con otres bebés separades de sus madres. En un momento tan crucial, en el que el vínculo es de tanta importancia y nos sentimos tan indefensos, la costumbre era impedir el tan necesario primer momento madre/bebé para poder priorizar cosas tan poco importantes como lavarnos, pesarnos o simplemente almacenarnos.
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    Disfrutemos del apego seguro y de aprender a gestionar toda la carga emocional con nuestros hijos e hijas, porque es la mejor inversión a la que podemos hacer frente.

  • #24meses24familias Ser familia y no perderte

    Aralar es otra de esas amatxus que Ene amatxo me ha puesto en el camino y gracias al facebook sigo teniendo conocimiento de sus idas y venidas, lo cuál me alegra un montón. A través del «caralibro» fue como decidí plantearle el escribir en el blog, porque veía muchas fotos de ella corriendo en carreras y demás actividades de las que se supone que «cuando eres madre ya no vas a pdoer hacer». Este tema me conecta con esa frase que suele decir la gente de «cuando tienes hijes lo pierdes todo». Personalmente discrepo con esta idea de que hay que «aprovechar antes de que lleguen les txikis porque luego no puedes hacer nada», claro que se pueden hacer cosas con bebés y niñes, simplemente hay que adaptarnos un poco y sobretodo rebajar expectativas. Aralar y su familia son un ejemplo de ello, de cómo hay vida más allá del «modo bebé» 😉 . Como ya sabéis en Ene amatxo no hay mejores ni peores familias, digo esto porque si decides quedarte en casa hibernando con tus crías está igual de bien que si decides salir en ajias de Bilbo, aquí cada persona decide su camino y si eres feliz así avanto con ello.

    Hoy os traigo a esta family festivalera para mostrar que nuestra vida no sólo sigue adelante después de ser amatxu, sino que podemos disfrutar de aquello que hacemos con les txikis de la casa. Eskerrik asko Aralar por tus palabras. 🙂

    “Ser padre o madre no hace que pierdas tu vida, solo la vives de forma diferente”

    No suelo decir que ser familia haya cambido mi vida, me gusta más contar que Lucía y Martina han cambiado mis prioridades. En mi caso tenía claro que ser madre no debía implicar una pérdida de mi identidad como mujer y como pareja; está claro que es diferente la forma de vivirla pero eso me ha hecho relativizar temas que quizá antes me hubieran hecho derrumbarme (en el trabajo, en las relaciones con las amistades, familia…).

    Ahora mi chico y yo tenemos dos gremlins preciosas de 2 años y medio que desde el primer día han ido con nosotres allí donde nosotres íbamos. Con menos de un mes ya estaban animando al Bilbao Basket en el campo de Miribilla (bueno animando… durmiendo como lirones más bien). Hemos tenido que oír comentarios de todo tipo; “esas niñas deberían estar en casa” “éste no es sitio para estar con bebes”, a esto mi respuesta siempre ha sido “El sitio de un/a bebé es dónde estén sus ama o aita o donde elles crean que están mejor” (una escapadita de vez en cuando no hace daño ni a tu bebé ni a aita o ama, es mi opinión).

    Aún recuerdo en el Festival BBK live de 2016 nos llamó la atención para bien unas chicas con un bebé de pocos meses disfrutando de los conciertos y dándole el pecho. Ese domingo tras el festival el test de embarazo dió positivo y enseguida pensamos que el BBK Live 2017 sería parecido a cómo habíamos visto a esas chicas; y así fué, mis hijas estuvieron en su primer festival de música con cuatro meses.

    A mis peques les he dado el pecho desde que nacieron y por suerte a mí siempre me ha ido muy bien, eso nos ha facilitado las cosas a la hora de seguir con nuestras rutina y aficiones “la comida estaba lista en todo momento” y cuando vas fuera de casa es una gran ventaja. Los festivales los vives de una manera más tranquila, sin estar en primera fila de los conciertos, pero disfrutando del ambiente y de la música.

    Antes de llevar a las peques al festival, consulte con la pediatra el tema y su respuesta fue que mientras no estuvieran a disgusto ni demasiado cerca de los altavoces no hay ningún problema; vamos normas básicas de sentido común. Fue un año diferente, fuimos al BBK live porteando casi todo el tiempo a una bebé mientras la otra dormía como si nada le sorprendiera. Muchas caras de sorpresa, gente animándonos a seguir con las peques en conciertos y pidiendo consejo para convencer a sus parejas para llevar a sus txikis, o a algún amigo que ha dejado de ir por esa razón… así que el primer año lo superamos sin mayor problema a excepción de mi cansancio y la lluvia típica de Bilbao 😊.

    Lo mejor ha venido después, 2018 estuvo muy bien, conciertos, carreras y festivales con las peques ya conociendo un poco más el funcionamiento de estos eventos cuando llevas niñes. En 2018 descubrimos que si llevas el carrito hay privilegios jajajajajajaja; transporte especial y acceso a las zonas de movilidad reducida, para evitar meter los carritos y les niñes en las zonas de aglomeraciones; todo esto no lo suelen promocionar así que si no conoces a alguien que te cuente o llamas para informarte NADIE TE LO CUENTA.

    Este año Lucía y Martina han acudido a su tercer BBK Live y han disfrutado yo creo que incluso más que nosotres. Seguimos con la teta, aunque ya comen de todo, siguen pidiendo su ratito en la titi, así que todos los días alguna vez que otra nos hemos podido sentar con las dos gordas enganchadas mientras disfrutábamos de algún concierto (en ese momento eres el blanco de muchas miradas, pero bueno en mi caso el que no quiera que no mire). Ya han llevado cascos especiales para reducir el volumen de la música y el ruido (no se recomiendan mientras las fontanelas no estén cerradas, ya que aprietan un poco. Hay que decir que les peques en estos eventos siempre son el centro de atención. Durante los conciertos de la tarde ellas lo dieron todo bailando, corriendo y cantando por ahí; mientras que por la noche cenita y a dormir en el carro como si el festival no fuera con ellas y así nosotros pudimos disfrutar de los conciertos grandes sin preocupación; eso sí rodeados de familias (eso antes no se veía en el BBK Live).

    Tan buena fue la experiencia este año que la sesión de festivales fue doble, en agosto acudimos al SONORAMA RIBERA en Burgos. Y cuál fue nuestra sorpresa cuando descubrimos que dentro del festi había un mini festival SonoramaBaby para les peques con conciertos y actividades para elles (sala de lactancia, microondas, cambiadores, juegos para les más mayores con monitores/as…). Tengo que reconocer que volveremos ya que es una pasada cómo cuidan a las familias en este festival. Cada día los festivales de música están más enfocados y preparados para que podamos ir con les peques y disfrutar en familia. En la mayoría de ellos no pagan hasta una edad (BBK LIVE hasta los 12), tienen incluso campamentos paralelos enfocados a la música para que les niñes disfruten a tope del festival como pasa en el RESURRECTION FEST con el RESUKIDS.

    Vamos que en general lo que me gustaría transmitir a las familias que lean estas líneas es que no tengan medo a ir con sus peques a los festivales y conciertos, que se informen de las facilidades y posibilidades para ir con txikis. Se disfruta mucho, compartes con les peques una de tus aficiones, que acabará casi seguro siendo la suya (mis peques ya en cuanto les ponemos las pulseras identificativas, ya dicen “vamos a Dantza-Dantza”).Aralar_LI.jpg

  • #24meses24familias Poner el contador a cero…

    Hellooooooooo!!! ¿Cómo va el veranito? El mío cargado de viajes, naturaleza y personitas mágicas. La vida de vacatis la vida mejor 😉

    Salgo de mi desconexión para traeros el relato de Nerea para este #24meses24familias. Nerea es una antigua alumna de la misma ikastola que yo, nació un año antes que yo asique era «de las mayores» jejejeje. La vida volvió a juntar nuestros caminos en el curso de masajes que impartía en Kaboo y desde entonces hemos mantenido contacto por whatsapp en diferentes ocasiones. Nerea es una de esas mujeres a las que la maternidad le ha puesto su vida patas arriba y ella lo muestra tal cual. Cosa que a mi me encanta, ya sabéis que me flipan las personas que no tienen pelos en la lengua. Pese a las creencias y mitos de la sociedad Nerea ha sido capaz de conectar con su instinto y disfrutar de su maternidad con su txiki. Os dejo con sus palabras estoy segura que no os dejará indiferentes. 🙂

    Gracias Eneritz por darme la oportunidad de contar nuestra historia, no es una historia especial, pero cada nacimiento familiar es un regalo de la Vida. Hoy en día, que vivimos en la “era de la comunicación”, siento que estamos más desconectados que nunca, y Qué tal va este etener la oportunidad de compartir experiencias es de verdad un regalo.

    Gracias Eneritz por tener la oportunidad de contar nuestra experiencia y por tener la oportunidad de nutrirme con las experiencias de otras familias.

    Hace dos años me metía en la cama sin saber que nuestra vida iba a cambiar por completo, como dice la canción de Rozalén:

    “… Ha pasado algo importante.

    Puse el contador a cero.

    Sabes, fue una ola gigante.

    Arrasó con todo y me dejó desnuda frente al mar…”

    Nuestra aventura familiar comienza un puente de Todos los Santos. Ese año no podía soportar la idea de ir al cementerio a visitar a mi aitite. Así que hicimos la maleta y volví a mis raíces, a la tierra de mi aitite, Galicia, para estar con la familia y curar heridas. Pero de ese viaje volvimos con el mejor de los regalos.

    Dos semanas después descubrí que estaba embarazada y rápidamente mi cabeza se puso a organizar todo. Mi vida no iba a cambiar nada, seguiría trabajando, no dejaría el gimnasio y en los ratos libres compraríamos las cosas para el bebé. Una semana después, cuando ya estaba todo controlado… en mis bragas apareció sangre. Llamé al ginecólogo, asustada, y la única respuesta que recibí fue: “Bueno, eso es naturaleza, si paras bien y si no ya vendrás a abortar”.

    Poco a poco me llegaban experiencias de gente cercana que había sufridos abortos, y yo no tenía ni idea, pero sus intentos de tranquilizarme me enfadaban. Repetían las mismas palabras: “Tranquila, aunque lo pierdas, no pasa nada, yo después tuve otros hijos”.

    ¿Por qué hasta ahora no tenía ni idea de esto?, ¿Por qué es un tema tabú aunque tengamos una relación tan estrecha?, ¿Cómo que no pasa nada?, El corazón de mi hijo ha empezado a latir, y si muere ¿no pasa nada?, dentro de unos meses lo volvemos a intentar y esto ¿lo guardamos debajo de la alfombra?, ¿Y ya está?

    Gracias a mi médico de cabecera, a mi matrona y a la información que busqué, porque o te haces autodidacta o te vuelves loca, aprendí que la sangre no significa aborto y que el aborto merece un espacio propio. Nuestros hijos no pueden ser historias que esconder.

    Cada jueves cumplía semana y muy lentamente se fue aproximando la fecha del parto. El parto, cinco letras que nada más pensar en ellas me moría me miedo. El día 30 de junio de 2017 nos metimos en la cama, de madrugada rompí aguas y fuimos al Hospital, con una mezcla de ilusión, nervios y miedo. Tengo que agradecer a los profesionales del Hospital que el parto fue una de las experiencias más maravillosas de mi vida. Por fin podíamos abrazar y besar a nuestro hijo.

    Dos días después volvíamos a casa y aquí apareció la gran pregunta ¿Y ahora qué hacemos?. Durante 37 semanas nuestra única preocupación había sido que pasaran las semanas y que el corazón de nuestro hijo siguiera latiendo junto al mío. Pero ahora estábamos los tres, en casa, solos.

    Hoy mi hijo cumple dos años y llevo días con una lágrima traicionera que se me escapa al verle tan mayor y pensar ¿cuándo ha crecido tanto?. No voy a poner una gran sonrisa y escribir  que todo ha sido un camino de rosas. Estos 24 meses han sido un largo túnel en el que ha habido un torbellino de emociones, mucho cansancio, amor, confusión, miedo, felicidad, muchas aventuras… Pero me siento profundamente agradecida por este regalo, que es mi hijo.

    Para terminar, no puedo dejar de compartir mi indignación con el mundo en el que vivimos: este mundo que nos vende que la maternidad y la paternidad es la mayor de las bendiciones, y cuando han pasado cuarenta días desde que recibimos a nuestro bebé nos dice que podemos volver a nuestra vida “normal”. ¿De qué normalidad hablamos?.

    Esta sociedad en la que la conciliación familiar me hace gracia, porque los padres vuelven a trabajar como si no tuvieran hijos, y las madres volvemos sintiéndonos rotas al cortar el cordón umbilical  con nuestro bebé de 16 semanas, 12 meses o 2 años.; mientras los telediarios nos asustan presentándonos estadísticas sobre el descenso  de la natalidad. ¿Qué esperan?.

    Este sistema económico que nos incita a conseguir cada vez más dinero para poder ofrecer lo mejor a nuestros hijos, a consta de no disfrutar de nuestro mayor tesoro:  nuestra familia. ¿Cuándo nos creímos lo del tiempo de calidad?

    Estoy cansada de que la crianza sea el eterno debate, donde todo el mundo tiene derecho a opinar, y las mujeres somos constantemente juzgadas por las decisiones que tomamos, con todo el amor y todo el dolor de nuestro corazón.

    En fin, los días en los que siento que no encajo con este mundo, recuerdo las últimas palabras que me regalo mi aitite: “sé feliz”.

    Nerea

  • #24meses24familias

    Seguimos con este #24meses24familias. Este mes vuelvo a traeros a un aita que conocí en uno de los cursos de masaje infantil que impartí y que me emocionó con sus palabras al leerle en este post de su web: https://educacion-familiar.com/2018/11/06/permiso-bebe-crianza-respetuosa/

    Este aita se llama Gorka, y de lo poco que le conozco puedo decir que es un tio muy potente con un nivel de reflexión y revisión interna que me flipa a la par que me encanta. Cuando imparto un curso y «al otro lado» me encuentro con personas como Gorka que no sólo disfrutan de mi trabajo sino que se llevan lo aprendido a su día a día mola, mola mucho. Aprovecho también para dedicarl unas palabras a Mariña, su pareja una amatxu muy conectada con su bebé, esas que da gusto ver porque al mirarles la oxitocina fuluye a raudales. Eskerrik asko familia por lanzaros a criar de una manera consciente y sobretodo por disfrutar de cada paso. Os dejo con las letras de Gorka y so invito a trastear por https://educacion-familiar.com/

    Hace un par de semanas estuve con ansiedad.

    Sentía dentro de mi pecho una pelota caliente. Me la imaginaba amarilla y palpitante. A veces crecía, se irradiaba hacia mi espalda y me tensaba la frente, y a veces decrecía y pasaba un poco desapercibida; pero siempre estaba ahí, recordándome con insistencia que me encontraba mal.

    Esa “pelota” empezaba a pasarme factura en el trabajo y con mi familia. En el curro, porque me estaba colocando a la defensiva, dificultándome sentir y prestar atención al sufrimiento de la gente; y en casa, porque cualquier tipo de interacción con mi hija se me estaba haciendo cuesta arriba.

    Para que nos entendamos. Pelota Palpitante —así la llamaré— me recordaba todo el maldito tiempo que mi hija era demasiada carga para mí; que yo no estaba preparado para hacerle “sentir sentida”; y que no podía acompañarla como ella se merecía.

    Esto activaba más si cabe la culpa, y el esfuerzo por hacer las cosas bien, y con eso, la sensación en mi pecho se hacía más grande.

    A pesar de mi formación y experiencia en “el manejo de las pelotas” —vaya, me ha salido así—, la sensación era tan intensa que había activado “aparentes soluciones”, que sólo empeoraban la situación.

    Traté de esforzarme por hacer las cosas bien, pero eso me hacía sentir peor padre y más alejado de mi hija.

    Traté de no prestarle atención y centrarme en otras cosas, pero eso sólo mitigaba un poco la sensación en el momento, pero al rato volvía con más fuerza.

    Traté de evadirme, tomarme más tiempo para mí, pero eso me llevaba a sentirme si cabe más culpable porque sentía que estaba abandonando a mí familia.

    Todo lo que intentaba… mierda. Empeoraba las cosas.

    Llegué a pensar en consultar a mi médico de cabecera, pidiéndole una medicación que me ayudara a sentirme mejor y más a gusto conmigo mismo.

    Ya sabéis, las drogas son siempre una solución desesperada.

    Pero entonces, tuve la suerte de que una familia me canceló una visita. Y yo me encontré ahí tirado, en medio del campo, en el coche del trabajo; con una hora tonta por delante.

    Bendita hora.

    Porque pude salirme de mis soluciones programadas, y hacer un poco de caso a lo que dice mi terapeuta: oye tú, acuérdate que, para sanar, hay que prestar atención a esa herida.

    Así que me puse a meditar, rollo mindfulness, prestando atención a la respiración y luego a esa sensación en el pecho. Vaya la verdad por delante: sin ninguna esperanza de que las cosas fueran a mejorar.

    Me dejé llevar… Uno, dos, tres… y así, unos veinte minutos. La sensación del pecho palpitaba, iba y venía, y a ratos se hacía tan grande y potente que amenazaba con desgarrarme por dentro. Cuando se hacía tan amenazante, volvía a prestar atención a la respiración, y así lograba autorregularme. Menuda batalla.

    No fue agradable. Fue doloroso.

    Pero tras 20 minutos mi mente se situó espontáneamente en el pasado. En un momento que a mi cerebro adulto le parecía intrascendente: cuando, siendo yo un niño, mis padres me obligaban a ir a misa los domingos.

    ¿De verdad era esa tontería?

    Dejé a la mente estar ahí, recordar, y dar a los recuerdos toda la importancia y carga emocional que merecían. Y era verdad, para el niño que fui, y que sigue dentro del adulto que soy, esas cosas tuvieron mucha importancia.

    […] Permitidme que no me explaye más sobre mi historia pasada, pero ello implicaría a terceros cuya intimidad quiero respetar. […]

    Marché a la siguiente visita. Y al regresar a mi casa me sorprendí al descubrir que Dña. Pelota Palpitante ya no estaba.

    —No puede ser. Mira más al fondo —me dije.

    Pero no. No había nada.

    ¿De verdad? ¿Seguro?

    Más calmado, y empezando a confiar en que lo había logrado, seguí pensando sobre ello. Y empecé a construir un relato muy triste en el que Amara —mi hija de un año recién cumplido— había estado ocupando el lugar de una pesada carga. Pero también esperanzador porque yo, su padre, había conseguido cuidar y apaciguar al monstruo, y ello nos anticipaba una vida más conectada y llena de esperanza.

    Aquel día sentí muchos más deseos de pasar tiempo con ella. Y al estar conmigo, muy cerquita, le susurré que lo sentía mucho, que había estado sobrepasado y que no había sabido gestionar mis propios sentimientos.

    Y se me saltó una lagrimita.

    Aquel día Amara pasó mucho más tiempo cerca de mí, buscando caricias, sostén y contacto físico. Y en un momento en que se asustó, se quedó colgada de mí casi diez minutos. Gustazo que se me ha quedado grabado en el cuerpo.

    Sé que es una tontería decirlo. Qué no es racional y que parece estúpido. Pero quiero aquí, delante de todo el mundo, darle las gracias de corazón por haberme perdonado.

    Te quiero, petardilla.

    Gorka

  • #24meses24familias La paternidad una experiencia a repetir

    18 de Junio… y nuevo post en este #24meses24familias llegamos ya al ecuador de este 2019 y con él os traigo a Jon, un aita que conocí en las sesiones de Kaboo. Recuerdo cómo vinieron al curso de masaje en busca de alguna herramienta para poder calmar a su txiki, también recuerdo los nervios cuando Ager lloraba y al mismo tiempo ese arranque de Jon para cogerle en brazos, mecerle, incluso ponerse su portabebés para pasear e intentar así calmar a su criatura. Jon es uno de esos aitas que cuando le veo mirar a su hijo pienso «así siiiiiiii». Cuando veo esa mirada de amor incondicional en sus ojos me flipa y me hace seguir creyendo en lo que hago, en que otra manera de criar es posible y no sólo eso sino que también es necesaria. 🙂 Mila esker por animarte a escribir estas líneas y por compartir desde el corazón lo que para tí ha supuesto esto de ser aitatxu. Ta abentura berrirako,desio bat familia osoarentzat: GOXATU BIDEA!

    Tengo que decir que cuando Eneritz me preguntó si quería participar en el blog sobre mi experiencia como aita, no tenía muy claro qué podría contar sobre los últimos meses que hemos compartido mi pareja y yo desde hace 2 años que supimos que seríamos aita y ama. Y os voy a ser sincero, en estos meses, no ha sido fácil encontrar un momento para escribir estas líneas.

    En mayo de 2017 supimos que a principios de 2018 nacería Ager. Por diferentes motivos, esta primera noticia fue de mucha alegría, pero de algunos miedos. Los primeros meses de embarazo fueron duros. Nosotros no hemos sido de los que nos hemos quedado embarazados a la primera y debido a esta espera, tuvimos tiempo de hablar muchas veces de cómo queríamos educar a nuestro hijo o hija, si algún día teníamos la suerte de que llegara.

    Como os digo, los primeros meses de embarazo no fueron fáciles. No por los efectos del embarazo en el cuerpo de la ama de Ager, sino por esos temores a que el embarazo no llegara a buen fin. Por suerte, fueron pasando los días, las semanas, los meses,… y la probabilidad de que Ager naciera era mayor. Durante estos meses, mi labor era más de desconexión y de intentar que ambos pudiéramos disfrutar de una fase tan bonita como es el embarazo.

    Por otro lado, fuimos moldeando las ideas que teníamos de cómo queríamos que fuera el parto y los primeros meses con Ager. En mi caso, además de leer cómo asistir a ambos durante el día del parto y los primeros meses, durante las últimas semanas, me centré en preparar los espacios de la casa para que la vida fuera lo más cómoda posible siendo uno más en casa. Pintar algunas habitaciones de la casa, montar los muebles para la habitación de Ager, …

    Era 2 de febrero, cuando llegué a casa y vimos que había llegado la hora de ir al hospital. Nos pusimos en camino y, mucho más tranquilos de lo que esperábamos, nos dirigimos a Basurto. De la experiencia del parto, no os voy a contar gran cosa. Es algo que cada persona lo tiene que vivir y que se disfruta y se sufre mucho. Mi dolor no fue físico, pero pocas veces he sufrido más que ver a mi pareja sufrir antes de que recibiera la epidural. Los minutos que se retrasó la anestesista fueron interminables. Eso sí, el poder estar en el momento del nacimiento dentro del paritorio será algo que no olvide fácilmente.

    3 días más tarde de que partiéramos hacia el hospital, volvíamos a casa con 1 persona más en la familia. Los primeros meses, no os voy a engañar, fueron duros. Ager no paraba de llorar. Nunca sabremos las causas de estos lloros. Fueron muchos días de paseo porteando a Ager (no soportaba el carro) y muchas noches en vela intentando minimizar aquel dolor que hiciera que estuviera llorando durante largas horas. En nuestro caso, además de intentar estar lo más tranquilo y tranquila posibles, intentamos muchos métodos consultando a muchas personas las posibles soluciones. Eneritz fue testigo en uno de sus cursos de que era imposible que Ager estuviera tranquilo durante una sesión de 2 horas. En nuestro caso, la solución para que desaparecieran estos lloros no fue más que esperar hasta que Ager cumplió los 4 meses. Como nos decía mucha gente, el final del túnel estaba cerca y así fue.

    Durante estos meses, hemos intentado aplicar todo aquello que habíamos leído y que nos habían contado. Eneritz fue una de esas personas que nos proporcionó muchas herramientas que han facilitado nuestra vida con Ager. Esas sesiones sobre el porteo, la higiene, la alimentación, el movimiento libre, primeros auxilios… han servido para que hayamos disfrutado con Ager y hayamos visto cómo disfrutaba él de todas las etapas que ha ido pasando durante estos meses.

    Como no podía ser de otra manera, ha habido desencuentros a la hora de tomar las decisiones en diferentes aspectos. La alimentación complementaria fue uno de los que más discusiones generó. En este caso, fue mi miedo a introducir alimentos sólidos a partir de los 6 meses. Mi pánico a que ocurriera el atragantamiento era difícil de superar. Es difícil describir ver a tu hijo intentando pasar por la garganta un trozo de melón la primera vez que lo intenta comer. Perdonadme, pero ese consejo que me dieron de “cuenta hasta 10, que mientras le veas toser quiere decir que respira y acabará por tragarlo o echarlo” no me ha parecido a mí de lo más fiable. Aun así, tengo que decir que 10 meses más tarde de que empezara con los sólidos no hemos tenido ningún episodio de tener que actuar para evitar “ese atragantamiento de mi imaginación”.

    Y algo que me gustaría destacar, es la posibilidad que he tenido de poder pedir una  reducción de jornada que me ha permitido estar mucho tiempo con Ager. Sabíamos que el vínculo entre Ager y su ama se formaría de manera casi natural por la lactancia y el tiempo que pasarían una con el otro durante el permiso. Pero para formar el vínculo entre Ager y yo y permitir que yo también pudiera disfrutar lo máximo posible, era necesario que tuviera tiempo para estar con él. Es por ese motivo que pedí la reducción de jornada desde el tercer mes de vida de Ager, una vez acabadas las semanas del permiso de paternidad. Lo recomiendo a todos los aitas que tengan la posibilidad de poder pedirla porque, al menos en mi caso, puedo decir que he disfrutado muchísimo de ese tiempo juntos.

    En resumen, los primeros meses de Ager han sido muchas noches con pocas horas de sueño, horas de porteo con él llorando, la superación a nuestros miedos, discusiones de pareja. Pero todo eso se ve compensado con esa sonrisa permanente; esa felicidad que muestra con todas las cosas que va aprendiendo: ese giro de boca arriba a boca abajo,  ese primer movimiento reptando, el gateo, ponerse de pie, los primeros pasos,…; ese disfrute jugando solo, con nosotros o con sus primos.

    Ya han pasado 16 meses desde que nació y hemos vivido muchas pequeñas aventuras. Como nos comentaba Eneritz son días largos de años cortos. Y no puedo recomendar otra cosa que intentar disfrutarlos lo máximo posible, porque no se repetirán.

    En definitiva, Ager ha cambiado nuestra vida a mejor. Hoy es el día, que estamos esperando nuestro segundo hijo. Como veis, la paternidad/maternidad nos ha parecido una experiencia para repetir.

    Jon eta Ager